La lucha contra la caza ilegal en los cotos aragoneses: un desafío actual

En las últimas semanas, el furtivismo y la caza ilegal vuelven a ser noticia en el ámbito cinegético español, un problema que también preocupa en los cotos de Aragón. Aunque las estadísticas específicas para Aragón no siempre se publican al instante, la tendencia general en España refleja un incremento en las actuaciones policiales contra prácticas irregulares que afectan directamente a la gestión cinegética sostenible.
La caza furtiva, entendida como la actividad cinegética fuera de los parámetros legales —como cazar sin licencia, en época de veda o en zonas donde está prohibido— es un delito tipificado en el Código Penal español y puede conllevar penas de prisión, fuertes sanciones económicas y retirada de permisos de armas y caza.
Aunque muchos de los casos reportados recientemente se producen en otras comunidades (por ejemplo, detenciones por caza furtiva con galgos o disparos a ciervos desde vehículos), estos hechos reflejan una problemática que también preocupa a gestores y cazadores de los cotos aragoneses.
La presencia de furtivos no sólo daña la fauna, sino que socava la economía y la sostenibilidad de los cotos: la pérdida de ejemplares cinegéticos autorizados reduce la calidad de la caza organizada y pone en riesgo el equilibrio de poblaciones silvestres cuidadosamente gestionadas. Además, estas acciones pueden generar tensiones entre cazadores, propietarios de fincas y titulares de cotos, que ven cómo esfuerzos de regeneración y conservación se ven frustrados por prácticas ilegales.
La respuesta de las autoridades ha sido firme: desde patrullas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil hasta campañas de colaboración ciudadana para denunciar comportamientos sospechosos en el campo. Esta coordinación es fundamental para proteger los recursos cinegéticos de Aragón y garantizar que la caza en cotos se realice de forma legal, ética y sostenible.
